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“Ésa es un área gris”.
—Funcionario de desarrollo

El uso de la palabra “habilitadores” en este análisis de las redes cleptocráticas es deliberado. Con ello se pretende provocar una reflexión más ingenua de los impactos verdaderos de muchas de las actividades en las cuales participan profesionales respetables. A menudo, para ser justos, las prácticas o los programas propiciadores se emprenden involuntariamente. Las personas que los implementan no tienen la intención de consolidar gobiernos penalmente corruptos o sus aliados. En la mayoría de los casos, intentan hacer lo contrario y simplemente no examinan con el debido cuidado los costos reales que trascienden el proyecto que apoyan, frente a sus aparentes beneficios directos. En otros casos, sin embargo, la frase “ceguera deliberada” puede ser una descripción más apta de su actitud. Los actos o servicios que proveen aun así otras entidades que hacen negocios con los miembros de dichas redes cleptocráticas deben calificarse de facilitación activa.

En los diferentes tipos de los casos mencionados, puede ser difícil analizar la distinción entre un habilitador externo, al contario de un verdadero miembro de lo que se entiende mejor como una red cleptocrática transnacional. Por lo tanto, una investigación adicional debe buscar desarrollar un panorama de estos sistemas que sea geográficamente menos enfocado en un solo país, además de examinar la red de las intersecciones y relaciones internacionales fuera de dicho marco de una manera más concertada de lo que hemos hecho nosotros en este informe.

El siguiente análisis, y los colores diversos que se usan en los diagramas infográficos de este estudio, tienen como objetivo propiciar la consideración de las diferentes categorías antes mencionadas. En muchos casos, la elección de una clasificación en lugar de otra resultó ser un llamado al buen juicio y criterio.

Habilitadores

Esta categoría está conformada por entidades o actividades cuya potenciación de las prácticas cleptocráticas puede que no sea intencional.

Asistencia para la seguridad por parte de Estados Unidos:

Dado el historial de la intervención del ejército estadounidense en Honduras, existe una tendencia entre los hondureños y los extranjeros que conocen bien el país a ver la asistencia para la seguridad por parte de Estados Unidos como un factor determinante en el destino del país. Puede ser que la realidad de ese apoyo, en especial en comparación con otros receptores en el contexto actual posterior al 11 de septiembre, no corresponda con su impacto psicológico, por lo tanto, es importante diferenciar los dos. Pero hacerlo de ese modo es complicado debido al tejido extremadamente confuso de flujos de financiación traslapados que exacerba la falta generalizada de transparencia.

Las normas de supervisión y de información que rigen la asistencia para la seguridad por parte de Estados Unidos son menos rigurosas que las que se aplican para la asistencia civil. Hasta la fecha, no es una obligación para el Departamento de Defensa de Estados Unidos proporcionar ni siquiera la cantidad total en dólares que otorga en asistencia a cada país anualmente. Según un experto en Washington: “Ahora mismo [el Departamento de Defensa] no tiene un entendimiento íntegro de lo que apoya en un país dado en un año determinado, y no está obligado a reportarlo de manera cabal después de hacerlo”1.

Mucho del apoyo es otorgado a través de coordinadores de proyectos que cubre varios países (como la Iniciativa Regional de Seguridad para Centroamérica o CARSI) y/o dejan abierta la posibilidad de que el dinero se emplee ya sea en metas de desarrollo o de seguridad2. Alguna asistencia está encubierta y por la tanto es clasificada. Los límites indeterminados entre las fuerzas interdisciplinarias y sus subunidades como FUSINA, y la posibilidad de que oficiales específicos y hombres sean intercambiados entre estas subunidades, como se analizó anteriormente, contribuyen a la confusión. “Rastrear la asistencia a Honduras por parte de Estados Unidos es una pesadilla”, comentó un investigador que se dedica a hacerlo3.

Dicho esto, las organizaciones estadounidenses no gubernamentales que monitorean la asistencia para la seguridad a nivel mundial reportaron que la financiación identificable para la policía y el ejército hondureños casi se duplicó entre 2014 y 2015, dando un total de aproximadamente 22 millones de dólares en 2015 antes de descender a una cifra apenas por encima de 17 millones de dólares en 2017, el porcentaje más grande, por mucho, destinado a la lucha contra el narcotráfico4. Como parte de este esfuerzo, el Departamento de Defensa ha gastado en la construcción de pequeñas bases, en especial en la costa del Caribe, que a menudo se utilizan para actividades fuera del país5.

En esta cifra no se incluyen las ventas de armas (15,6 millones autorizados en 20156) o la fuente de financiación flexible para la lucha contra el narcotráfico que maneja el Departamento de Estado, denominada Control Internacional de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INCLE). Por lo menos en 2014, Honduras también fue un sitio predilecto para la capacitación conjunta de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos, y algunos oficiales permanecieron en el país para monitorear las operaciones montadas por sus aprendices7. El presupuesto para dichas actividades también se desconoce, como la suma de dinero que Estados Unidos gasta en los oficiales colombianos que contrata para que entrenen a sus contrapartes en la policía y en el ejército hondureño.

Estas cifras se ven eclipsadas por los más de mil millones de dólares al año acordados para Egipto y Pakistán, sin mencionar los miles de millones de dólares gastados en la capacitación, la dotación de equipo y el asesoramiento de las fuerzas militares y de la policía en Afganistán e Irak. Pero en el contexto Centroamericano, la suma es importante. Además, desde un punto de vista psicológico, el impacto puede ser superior de lo que implican los totales numéricos. En especial dado el historial de la intervención profunda militar de Estados Unidos en la región, el uso de Honduras como una base para sus operaciones entre fronteras y los antecedentes estadounidenses relacionados con la capacitación de oficiales que han perpetuado golpes o dirigido campañas militares ensombrecidas por abusos a los derechos humanos generalizados, es probable que los habitantes estén más amedrentados de lo que piensan los extranjeros que deberían estar cuando sus receptores blanden la ayuda estadounidense8.

Las solicitudes de financiamiento para los proyectos de asistencia militar no necesitan incluir objetivos o referencias específicos para que su eficacia pueda determinarse. En general, la capacitación y el material suministrado a ejércitos extranjeros están destinados solo a su competencia técnica. Tanto el Buró de Asuntos Políticos y Militares del Departamento de Estado como el personal del Departamento de Defensa tienden a huir de las responsabilidades para mejorar la manera en la cual los capacitados tratan a las poblaciones locales9.

Sin embargo, en conversaciones repetidas con oficiales militares estadounidenses que brindan asistencia para la seguridad o la capacitación y para la asesoría de las fuerzas locales a nivel mundial, la creencia es que dicha asociación es positiva por su naturaleza misma, que ayuda a “profesionalizar” a los oficiales regionales10. El liderazgo militar estadounidense inicialmente atribuyó el rechazo de los soldados egipcios a abrir fuego contra los manifestantes en la Plaza Tahrir, por ejemplo, a la capacitación que habían recibido algunos de sus oficiales en escuelas militares estadounidenses. Sin embargo, fue imposible siquiera contactar a alguno de los graduados durante la crisis, y dado el golpe subsecuente contra el expresidente Mohamed Morsi y el asesinato de por lo menos 1000 manifestantes a manos de las fuerzas de seguridad egipcias en agosto de 201311, la capacitación estadounidense resultó irrelevante al tratar de explicar el comportamiento inicial.

La Ley Leahy prohíbe brindar asistencia militar o capacitación a una unidad “si el secretario de estado/secretario de defensa cuenta con información fidedigna sobre si dicha unidad ha cometido una violación grave a los derechos humanos”12. Sin embargo, se pueden eximir las restricciones en “circunstancias extraordinarias”. A partir de los ataques terroristas del 11 de septiembre, se les ha brindado la asistencia estadounidense a varias unidades conocidas por perpetuar asesinatos extrajudiciales13. En Honduras, la mezcla de diferentes unidades en una operación única complica la identificación de los autores de violaciones contra los derechos humanos. La mayoría de estas violaciones han sido episódicas14 y no han llegado al nivel de las violaciones generalizadas que, por ejemplo, ensangrentaron a Guatemala durante la guerra civil en este país.

Una excepción, con la cual puede vincularse la asistencia para la seguridad estadounidense, es el patrón de abusos cometido por miembros de la fuerza Xatruch desplegada en el Bajo Aguán15. Hace seis años, oficiales de esta misma fuerza Xatruch fueron desplegados en Irak como parte de la coalición dirigida por Estados Unidos. Si bien, la conformación de las unidades pudo haber cambiado entre ambos episodios (y la secuencia significa que la Ley Leahy no aplicaría, ya que las presuntas violaciones a derechos humanos ocurrieron después de la asistencia y asociación en Irak), esta concomitancia ejemplifica la manera en la cual la relación de seguridad de Estados Unidos fracasa al prevenir abusos, y es más probable que otorgue a las fuerzas receptoras el sentido de impunidad.

Además, una medida de ejecución en nombre de una red cleptocrática no forzosamente necesita calificar como violación grave a los derechos humanos para ser eficaz. Si bien, es importante hacer distinciones claras entre asistencia que empodera materialmente unidades intimidatorias específicas y el apoyo al sector de seguridad en general, también es verdad que la mera existencia de una relación de asistencia puede cumplir un importante papel habilitante para dichas redes. Pocos hondureños pueden rastrear los detalles sobre cuáles unidades determinadas reciben asistencia. De cualquier modo, las diversas fuerzas operan conjuntamente. El apoyo estadounidense envía un mensaje de invencibilidad que los líderes de las redes pueden potenciar a través de diversas tácticas de mensajes públicos.

En este contexto, debe entenderse que toda la asistencia militar estadounidense desempeña un papel habilitante para las actuales redes gobernantes. Cuando esta asistencia adopta la forma de capacitación militar brindada a una unidad predilecta de la policía, como los TIGRES, la función de reforzamiento es aún más directa. La costumbre del presidente Hernández de mezclar unidades en las fuerzas de tareas conjuntas complica más el panorama, y aumenta la posibilidad de que la percepción que tienen los hondureños de la asistencia militar estadounidense se extienda a todas aquellas unidades que se reportan directamente con Hernández.

Conscientes de este efecto dominó, miembros del Congreso estadounidense tras el asesinato de Cáceres presentaron un proyecto de ley que suspendería todas las subvenciones o préstamos de asistencia para la seguridad a Honduras. El bloqueo permanecería en vigor hasta que Tegucigalpa hubiera investigado y llevado a juicio a los sospechosos de su asesinato y a otros culpables, hubiera “retirado el ejército del mantenimiento del orden interno” y hubiera construido un sistema judicial capaz de enjuiciar a miembros de las fuerzas de seguridad por violaciones a los derechos humanos16. Los expertos estadounidenses y los partidarios tuvieron muy pocas esperanzas de que se aprobara este proyecto de ley. Pero a pesar de una certificación del Departamento de Estado de que Honduras cumplía con las condiciones exigidas, el Congreso aún detuvo su parte de un paquete grande de ayuda destinado para la región en marzo de 2017.

Ayuda para el desarrollo por parte de extranjeros civiles:

Los expertos en desarrollo que financian o implementan proyectos en los países en cuestión se encuentran entre los individuos afectados por el concepto “habilitante”, y la alusión que hace a los miembros descarriados de una familia que complacían a un alcohólico al proveerle tragos a hurtadillas. En conversaciones provocadas por una insinuación, el personal de asistencia con frecuencia cita a las estructuras de incentivos de los organismos, que a menudo dan prioridad al desembolso de presupuestos por encima de los resultados obtenidos. Otros señalan sus inquietudes relacionadas con la soberanía y la necesidad de trabajar con gobiernos locales para mejorar su capacidad de servir a sus ciudadanos. La mayoría con certeza señala los esfuerzos importantes, por lo regular onerosos, que sus instituciones les exigen para evitar el despilfarro de recursos.

En reuniones con funcionarios de un organismo para el desarrollo de Suecia, las reflexiones se profundizaron todavía más. Evidentemente afligidos, diversos empleados reconocieron que este entramado de problemas de corrupción desafía la forma como se perciben a sí mismos y su lugar en el mundo: su capacidad para verse como personas que hacen el bien.

Un cúmulo de diferentes proyectos y programas, pagados por organismos para el desarrollo de países que van desde Estados Unidos y Canadá hasta España, Suecia y Japón, compiten para asistir a una Honduras golpeada por la pobreza. Tabularlos a todos representa una imposibilidad literal, debido a la información inconsistente y dispar. Según el portal bastante parcial sobre asistencia para el desarrollo del gobierno hondureño, la Unión Europea es el donador bilateral más grande de los últimos seis meses. El portal presenta información al respecto17.

Una funcionaria estadounidense de alto rango que entrevistamos pidió que no mencionáramos su nombre para que pudiera hablar con franqueza. Enfatizó la “supervisión rigurosa, auditorías e inspecciones” que rigen toda la asistencia estadounidense, y “dud[ó] que exista esfuerzo alguno por desviar la asistencia para el desarrollo hacia compinches. Por supuesto que hay mucha corrupción en Honduras, pero en cuanto a nuestros propios programas, tengo confianza”.

Sin embargo, a diferencia de Estados Unidos, la Unión Europea canaliza la mayor parte de su asistencia directamente hacia el gobierno hondureño. “Estamos orgullosos de fortalecer al gobierno. Es nuestro objetivo incrementar la capacidad del gobierno y donde hay debilidades apoyarlo con asistencia técnica”18.

Sin embargo, como se analizó anteriormente, los déficits en la capacidad pueden ser un rasgo deliberado de la operación de las redes cleptocráticas hondureñas. Una funcionaria para el desarrollo regional expresó frustración ante el esfuerzo para reducir estos déficits que recuerda a Sísifo. “Cuando estás tratando de mejorar la capacidad de las contrapartes locales”, señaló, “el problema principal es la rotación. Puedes gastar mucho dinero capacitando unidades, creando sistemas, después llega un nuevo gobierno y tienes que empezar de nuevo”19.

Cuando le preguntamos si podría señalar mejoramientos específicos en la capacidad del gobierno que indicaran que Honduras se había embarcado por lo menos en una trayectoria positiva, la funcionaria de la Unión Europea no pudo. Desde la última vez que trabajó intensamente en Honduras, hace veinte años, llegó a la conclusión que “el progreso ha sido mínimo. Un paso hacia delante, dos pasos hacia tras. Y después”, señaló, “con el golpe hubo una doble caída”. En consonancia con su contraparte regional, se lamenta que “las nuevas personas pueden tener cualidades y estándares diferentes” de las anteriores.

De forma permanente, las bajas expectativas parecen cimentar esta concepción de la asistencia para el desarrollo, y con claridad funciona para el provecho de aquellos que quieren ordeñar el sector de la ayuda para obtener todo el apoyo moral y material que les sea posible. Veinte años de capacidad gubernamental estancada se consideran normales, y planteárselos es un prerrequisito para el trabajo del desarrollo. “Uno tiene que hacer una decisión cuando se trata de desarrollo. O comienzas donde están, o no te involucras”. Al preguntarle sobre la oficina del Presidente Hernández, donde muchos interlocutores afirman que el poder se concentra de manera considerable, la funcionaria europea vaciló ante la idea de ser demasiada “presuntuosa” como para arriesgar un juicio. “Tengo una buena impresión de su mandato”, concluyó con detalle. “Pienso que son bien intencionados, pero el país no los apoya”.

Una actitud como tal, aunada a una falta de investigación evidente sobre la naturaleza de la institución que recibe la asistencia para el desarrollo, solo se puede evaluar como habilitante.

La asistencia civil estadounidense se canalizada principalmente hacia la disminución de la violencia endémica que azota Honduras. Los programas con acrónimos como CARSI, CONVIVE y NEXOS tienen como objetivo “desestabilizar los sistemas, las percepciones y las conductas que sustentan la violencia”; de este modo, promueven “la seguridad, previenen el crimen y la cohesión social”. Inspirándonos en el enfoque de la contrainsurgencia en Irak y en Afganistán, estos programas también buscan “mejorar la satisfacción ciudadana con los servicios que se ofrecen a nivel local”20.

La Oficina de Iniciativas hacia una Transición (OTI), conocida como la filial más dinámica de la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos, la cual atrae personal ecuánime por haber vivido en los difíciles escenarios en Afganistán e Irak que absorbieron mucha de la atención estadounidense durante la década pasada, controla 67,6 millones de dólares al año a nivel mundial21. En Honduras, apoya pequeños proyectos destinados a mejorar las condiciones en los barrios urbanos más violentos.

Sin embargo, aunque la OTI muestre interés en las relaciones de la comunidad y las políticas, no ha analizado las purgas en la policía llevadas a cabo por la recién establecida comisión para la reforma de la policía, afirmaron algunos funcionarios.

La labor antipandillas financiada por el USAID, según la descripción de un implementador de alto nivel, también se enfoca en el microentorno: las características familiares e individuales probablemente hacen que un joven sea propenso al reclutamiento por parte de una pandilla22. Su premisa misma evita el escrutinio de las fuerzas superiores que pueden obligar a un joven a incorporarse a una pandilla, y en su lugar hace hincapié en rasgos que son únicos de toda juventud.

Si bien dichos enfoques no pueden reforzar de manera activa las prácticas de las redes cleptocráticas hondureñas, se quedan cortos al representar un desafío para estas prácticas o al identificarlas como factores en la violencia generalizada del país. Un especialista avezado en el sector de la justicia internacional critica la miopía de un enfoque como tal. “INL [Asuntos Internacionales contra el Narcotráfico y Aplicación de la Ley del Buró del Departamento de Estado] se enfoca en el crimen organizado. No ha querido ver que el problema está enraizado en una burocracia podrida”23.

La OTI asimismo provee pequeñas subvenciones para infraestructura, especialmente en barrios urbanos donde la gente piensa que puede mejorar la calidad de vida y reclamar zonas prohibidas. Las subvenciones son pequeñas, pero sus socios incluyen la compañía nacional de electricidad, que está bien integrada en la red cleptocrática.

Asimismo, el financiamiento estadounidense también se destina para mejorar la capacidad de organismos selectos del sector de la justicia, como los grupos de trabajo sobre Delitos Financieros y Delitos Violentos. Últimamente, ayudó a poner en marcha la comisión del sector de justicia internacional solicitada por los manifestantes contra la corrupción en 2015, La MACCIH, cuyos esfuerzos tienen como finalidad combatir la corrupción y ayudar a diseñar y promulgar reformas institucionales. (Véase más adelante las páginas 105–106). Dicho programa no parece estar al servicio de una función habilitante.

El USAID hace hincapié en su labor con las ONG locales, ya sean organizaciones ambientales o la ASJ, que es un actor principal en el proceso de la reforma policial y depende para su subsistencia del apoyo material y moral de Washington.

En Honduras como en otras partes, un grado de esquizofrenia caracteriza la entrega de dicha asistencia estadounidense a la sociedad civil. Como lo describe un receptor local, “El asunto es que Estados Unidos no quiere una crisis en su patio trasero. Así que secunda a los políticos, al decir: ‘Pueden continuar con su manera de gobernar deficiente’, pero al mismo tiempo trabaja con las ONG, porque desea promover la democracia y la transparencia y ese tipo de cosas. Sin embargo, no puede adoptar esta línea abiertamente, porque eso sería interferir en la soberanía hondureña”24. Algunas veces puede parecer que el gobierno estadounidense está subcontratando a las ONG locales para que lleven a cabo su labor a favor de una buena gobernanza y de la gente común, si bien su postura oficial va en contra de ello.

Todos los entrevistados enfatizaron que Estados Unidos ejerce una influencia tremenda en Honduras, y por lo tanto saca provecho.25 Los funcionarios estadounidenses tienden a subestimar este tipo de influencia, la cual por lo regular es sutil y está enraizada en las dinámicas del poder histórico. A menudo adoptan ellos mismos la postura de tener que cultivar a sus contrapartes en el país en desarrollo26. Al hacerlo de este modo, en el caso de Honduras, en lugar de aprovechar dicha influencia en beneficio de la población común, desempeñan también una función habilitante.

Prestamos para el desarrollo por parte de instituciones financieras internacionales:

Aún más importante que la ayuda bilateral o multilateral desde un punto de vista financiero son los préstamos hechos a las entidades hondureñas del sector privado y público por instituciones financieras internacionales que se especializan en desarrollo27. Los entrevistados que trabajan dentro de estas instituciones resultaron ser extremadamente herméticos, a menudo más herméticos que los hondureños que están bajo amenaza física a diario.

Todos se describen a sí mismos como expertos en desarrollo, y utilizan dicha palabra para exponer sus propios objetivos y los de sus instituciones. Como el funcionario de un banco multilateral lo expresó: “El banco es un banco de desarrollo, su meta es el desarrollo. Nos buscaron para apoyar la integración y el desarrollo de esta región”28. Diversas instituciones europeas, tales como Finnfund de Finlandia, pertenecen casi en su totalidad a sus secretarías de asuntos exteriores y se rigen por las políticas de desarrollo establecidas por la secretaría, por ejemplo: “para eliminar la pobreza de una manera económica, social y ecológicamente sustentable”29. Las directrices de inversión y las herramientas de evaluación de modo sistemático emplean la jerga de “indicadores del impacto del desarrollo” o “la evaluación ex ante de los resultados de desarrollo”, incluidos “objetivos, productos, efectos e impacto”, o el viejo recurso: “las mejores prácticas internacionales”30.

Los entrevistados citaron procesos de aprobación de proyectos complejos que “toman algo de tiempo” y que reúnen “equipos ambientales, equipos económicos, equipos de responsabilidad social corporativa”31. En ocasiones, por supuesto, los debates internos surgen sobre préstamos potenciales específicos. “De vez en cuando tenemos conversaciones en las cuales no estamos necesariamente de acuerdo. Algunas veces la dirección quiere ir más rápido, mientras que el departamento de conformidad desea que el trabajo se haga más lento y mejor”. O, en esta descripción más cándida: “Aquí hay banqueros anticuados, hay gente como algunos de nosotros que estamos más interesados en el desarrollo y también hay mañosos. Frente al consejo, todos presionan y arremeten, no es fácil”32.

Las relaciones con el gobierno hondureño representan un desafío similar para los bancos que proveen préstamos al sector público o a los proyectos de Coalianza. Algunos funcionarios afirmaron que Tegucigalpa “presiona fuerte para mantener el control de la implementación”. Cuando tiene éxito, dice uno, los estándares ambientales y sociales normalmente decrecen. Y el gobierno se resiste a que lo hagan a un lado. “El gobierno dice: ‘Debes de mejorar nuestra capacidad, no reemplazarnos’. Dan varios argumentos”33.

En cada caso que analizamos, encontramos que la conexión entre los presuntos objetivos de desarrollo y lo que en realidad sucede en el terreno es escabrosa, para describirla de una manera afable.

El personal de los organismos de desarrollo y de las secretarías de relaciones exteriores sí elabora las directrices para canalizar la selección de préstamos prospectivos del banco hacia direcciones que se cree que promueven el desarrollo. Sin embargo, estos documentos están escritos en términos sumamente generales. Cada año, por ejemplo, la secretaría de relaciones exteriores finlandesa destina un “memorándum rector” para Finnfund. “Éste establece un marco general”, afirma un funcionario de la secretaría de relaciones exteriores a cargo de supervisar las actividades del banco, “pero bastante general. Así es como nos involucramos. No participamos en ninguna toma de decisiones de los proyectos específicos”34. Un funcionario en el extremo receptor de dichas instrucciones afirmó que ellos definen, por ejemplo, “el porcentaje máximo del fondo que puede invertirse en ciertos sectores”35.

La supervisión o el monitoreo subsiguientes para asegurarse de que los proyectos en realidad se apegan a las directrices, parecen casi una displicencia. Aunque todos los entrevistados mencionaron que sus destinatarios de préstamos están obligados a presentar un informe con regularidad, la precisión de estos informes básicamente se da por sentada de buena fe. “Confiamos en las operaciones de Finnfund”, expresó el funcionario de la secretaría de relaciones exteriores finlandesa. “No vamos y checamos y verificamos. No revisamos toda la documentación. Confiamos en lo que nos dicen”.

Y en Finnfund, ¿en los cargos inferiores?, la confianza también reina. “¿Qué de malo han hecho nuestros clientes?” se preguntó un funcionario a cargo del dossier de Agua Zarca, casi enojado, en respuesta a una pregunta sobre la supervisión. “No entiendo. Se encuentran entre el puñado de personas muy ricas que se interesan en hacer el bien en sus países. Están reinvirtiendo sus ganancias en nuevos proyectos, no sacando el dinero del país. La gente está tratando de sacarles trapos al sol a la gente”36.

Escuchamos opiniones similares de un gestor de fondos para desarrollo en relación a sus prestatarios hondureños. “Las empresas presentan un informe al año o con mayor frecuencia. La verificación independiente no se ha necesitado. Las compañías proveen supervisores independientes. Nosotros no checamos de nuevo, confiamos”37.

El uso generalizado de fondos secundarios para el desarrollo como los que gestiona este entrevistado nos llegó como una sorpresa al equipo de investigación. Son reservas monetarias de tiempo limitado en las cuales invierten cierto número de acreedores diferentes o agencias de ayuda bilateral. A su vez, éstos se las entregan a empresas de capital privado comunes para que las gestionen. Los “accionistas” esperan resultados de desarrollo pero también una rentabilidad.

Dichos instrumentos agregan un estrato más de gestión entre los gobiernos que originalmente proveen asistencia para el desarrollo y los beneficiarios destinados. En esta fase, no solo se trata de una secretaría de relaciones exteriores o un organismo para desarrollo que establecen las directrices de inversión. Todos los inversionistas, que pueden ser gobiernos, instituciones financieras internacionales, organismos para el desarrollo bilateral o multilateral, o bancos de desarrollo, deben negociar las condiciones de un único documento guía.

Y todas la condiciones de dicho contrato “no son públicas”, se lamentó un funcionario del Finnfund, al referirse a uno de esos fondos. “Tendríamos que verificar con los otros accionistas antes de divulgarlas”. Aunque Finlandia disfruta de una reputación envidiable por su trasparencia y su falta de corrupción, incluso la cantidad de inversión del Finnfund en el Fondo Mezzanine de Infraestructura para Centroamérica (CAMIF) era un secreto hasta 201638.

La relación de los bancos con los gestores de los fondos como el CAMIF ha crecido hasta asemejar sus propias relaciones con sus secretarías de relaciones exteriores de tutela. “Acordamos las políticas, formamos parte de un comité de consulta, analizamos los conflictos potenciales, ese tipo de cosas. Pero no examinamos los proyectos individuales”39.

En cuanto a los gestores del fondo, aunque presuntamente actúan conforme a las reglas explícitas que se les dan, –no hacer inversiones en sectores económicos prohibidos, por ejemplo, se juzgan a sí mismos a través de la misma norma que utiliza cualquier otro inversionista: rentabilidad. “Los chavos del capital privado son chavos del dinero, no chavos del desarrollo”, comentó un funcionario de un banco de desarrollo. La empresa que gestiona CAMIF es Latin American Partners, una filial de EMP Global. Otros de los clientes de EMP es el sultán de Brunei.

Dichos acuerdos son confusos (un funcionario de un banco para el desarrollo que entrevistamos tuvo que realizar un investigación durante el transcurso de varios días a raíz de una pregunta de seguimiento, para descubrir que su banco había invertido en siete diferentes fondos como los ya mencionados); incluso diluyen aún más el grado que aconsejan las prioridades del desarrollo para el uso del dinero, además de debilitar la supervisión y el monitoreo de por sí someros. Sin embargo, según diversos entrevistados, se han vuelto bastante atractivos desde aproximadamente el año 2000 por su capacidad para extraer dinero de una gama de fuentes40.

Este tipo de financiamiento ha sido fundamental para las presas y las granjas solares y para las plantaciones de aceite de palma que pertenecen a miembros de la red hondureña, ya que sin él, no podrían reunir el capital necesario para dichos proyectos. En un ejemplo de cómo las cosas pueden resultar perjudicialmente mal en dichas inversiones, la Corporación Financiera Internacional (IFC), la sección de crédito para el sector privado del Banco Mundial, concluyó su apoyo a las plantaciones de palma de la Corporación Dinant de Miguel Facussé, y ahora está revisando si sus préstamos al Banco Ficohsa, que fueron asignados para pequeños negocios, en su lugar terminaron siendo un crédito más para Dinant41.

Quizás el ejemplo reciente más atroz fueron las inversiones realizadas por el Banco Central de América para la Integración Económica (CABEI), el Banco de Desarrollo Holandés (FMO) y su socio subalterno Finnfund en el proyecto de la presa de Agua Zarca. Parece que el asesinato brutal antes del amanecer de una de las líderes de la comunidad más queridas en Centroamérica no debía de haber sucedido para que los financiadores internacionales del proyecto repensaran su apoyo inicial. Sin embargo, solo algunas semanas después del asesinato de Cáceres, en un espiral de protestas internacionales, se retiraron finalmente del proyecto.

Al preguntarle cuántos créditos desacertados pueden otorgarse, el observador de la industria financiera lo describe de la siguiente manera: “Quizás los bancos no esperaban que DESA usara dichas prácticas. Puede ser bastante engañoso. Depende del tipo de empresa privada con la que estés trabajando. Algunas son éticas. Algunas solo tratan de parecer éticas. Todo puede parecer bastante similar. Te muestran un grupo de personas diciendo las cosas correctas; te muestran alcaldes a favor del proyecto, pero al otro lado del río, la gente está protestando. . . . Después, te arrastran al terreno de los tecnicismos legales: ‘Muéstrame los documentos, muéstrame el mapa; ¿dónde está la gente en el mapa? Y siempre tiene cosas para demostrar que la gente está en conformidad. Preguntas por una licencia; te muestran una licencia, pero pagaron por ella. ¿Cómo le llamas a eso?”42

“Corrupción”, le respondo.

En este escenario, tomaría una diligencia debida intensa por parte de los prestadores y sus supervisores gubernamentales, y trabajo perseverante, verificar dos veces lo que DESA estaba diciendo para determinar el estado real de los asuntos en el río Gualcarque. Y eso es precisamente lo que los funcionarios de financiación para el desarrollo reconocieron que nunca hicieron en entrevista tras entrevista43.

Otros observadores insinuaron que era imposible no darse cuenta de lo que estaba pasando.

Como se insinuó en varias de las citas anteriores, el personal del banco de desarrollo parece casi cautivado psicológicamente por sus prestatarios, a quienes describe como “buenas personas” y “empresas familiares”. Los acreedores no descubrieron razón alguna para sospechar que alguno de los propietarios de DESA podría estar involucrado en el tráfico de drogas, por ejemplo. Además, describieron los nexos entre estas élites empresariales y el liderazgo político de Honduras como comparables a los vínculos sociales y familiares que unían a los grandes hombres de las capitales europeas hasta hace poco tiempo. Rehaceos a exigirle a DESA rendimiento de cuentas por cualquier cosa que hubiera ocurrido, en su lugar culparon solo a Sinohydro por trabajos mal realizados y daños a la propiedad, lo cual arruinó las relaciones con los lugareños. Asimismo, a la asociación local COPINH le adjudicaron el papel de villana, acusándola de fabricar la controversia como una plataforma para su “agenda más amplia”.

Al preguntarles si había algo que harían diferente a la luz de las tragedias que presenció el proyecto de Agua Zarca, nuestros interlocutores de Finnfund respondieron que: “Aún creemos que seguimos buenos procedimientos”, pero ahora reconocen que no es suficiente analizar solo los méritos de un proyecto. También necesitan considerar “el contexto político más amplio”. Pero en sus mentes, ese contexto no incluía la naturaleza cleptocrática de la estructura de poder hondureña. Pensaron que los esfuerzos incrementados en la debida diligencia deberían enfocarse en averiguar si algunas ONG poderosas que merodean por los alrededores podrían enarbolar la opinión mundial contra el proyecto.

Cuando estábamos a punto de concluir nuestra conversación, un entrevistado se dirigió hacia mí, con pasión verdadera en su voz, para pormenorizar más su motivación. “Yo solo quería que esa gente tuviera electricidad”, exclamó. “Quiero que tengan lo que mi abuela obtuvo durante su vida. Tener electricidad fue una experiencia que le cambió la vida. Y si tengo que trabajar con esos delincuentes para lograrlo, me aguanto”.

Lo interioricé. “Pero estás seguro”, pregunté después de un momento, “¿realmente tienen electricidad los lugareños?”

“¿Sabemos que esta electricidad va a hogares rurales? No. Va a la red nacional”44.

Este pequeño ejemplo ilustra de este modo la manera descuidada en que las instituciones financieras para el desarrollo están inyectando dinero a Honduras. El éxito se mide en gran medida en términos de rendimiento financiero, con el personal citando con orgullo proyectos como Celtel en África, que “¡produjo mucho dinero para los inversionistas!” y más diapositivas sobre documentos de evaluación que mostraban cantidades en dólares en lugar de los resultados para los beneficiarios.

¿Son en verdad éstos los criterios correctos para evaluar el éxito de los proyectos para el desarrollo? “Dinero para los inversionistas” (en virtud de una modalidad de contratación secreta y amañada) es la razón por la cual la cleptocracia hondureña ha entrado de lleno a la energía solar y la hidroelectricidad. Pero ese tipo de rentabilidad, financiada a través de préstamos para el desarrollo, está de hecho deteriorando al gobierno y socavando los resultados del desarrollo.

El argumento para gastar recursos en el desarrollo de esta manera es que permite el uso de sumas de dinero más grandes que la asistencia bilateral por sí sola. Las cifras, según este razonamiento, son irrefutables. Sin el sector privado, los presupuestos de ayuda simplemente no estarían a la altura de la magnitud del problema. “El papel de los bancos de desarrollo está creciendo porque proveen la capacidad de obtener más dinero”, afirmó el funcionario de la secretaría de relaciones exteriores finlandés citado anteriormente. “Hay un interés creciente en las instituciones de financiación para el desarrollo tanto de los donadores como de los países en desarrollo”, coincide un informe del Project on Prosperity and Development del Center for Strategic and International Studies. Ya que los legisladores se enfrentan a retos cada vez más complejos, que “exigen un cambio de miles de millones a billones”, en un contexto donde los recursos convencionales para el desarrollo están estancados. La financiación para el desarrollo parece la solución perfecta45.

Sin embargo, si hubo un aporte de las intervenciones desastrosas de Estados Unidos en Irak y Afganistán, fue con seguridad que demasiadas fuentes para el desarrollo inyectadas en un sistema de gobierno frágil o captado produce enriquecimiento para las empresas y los funcionarios vinculados en la red, violencia incrementada y para nada desarrollo46.

Como esos países golpeados, la Honduras violenta y asolada por la corrupción tal vez ya tenga más dinero del que puede manejar. “El Banco Mundial, el Banco de Desarrollo Interamericano y el CABEI juntos han aprobado alrededor de 4 mil millones de dólares en préstamos para la región”, calculó un banquero, y “800 millones para Honduras. Solo el 25 % de esa suma sea implementado. Eso es un problema: presionar a un gobierno anfitrión para que implemente 800 millones conduce rápidamente a la corrupción”47.

De esta manera, ¿cuál es la razón verdadera para que organismos de desarrollo se apresuren a entregar sus presupuestos a bancos de desarrollo? ¿Es que su personal no cuenta con los recursos humanos, la energía o la capacidad para cumplir con sus requisitos de supervisión de algún modo más estrictos? ¿Es el consenso de todos que los escollos administrativos se han vuelto tan restrictivos que la necesidad de atravesar por ellos dificulta de manera fatal el proceso de la implementación de ayuda? ¿Les han lavado el cerebro a las personas de ambos lados del Atlántico a través del zeitgeist predominante, al parecer ileso de la crisis financiera de 2008, de que las soluciones del sector privado a todas las cuestiones son mejores de manera inherente?

¿O por lo menos están algunos de estos mismos bancos interrelacionados con las redes cleptocráticas de los países a los que prestan servicios? En el caso de la presa de Agua Zarca, dos primos Atala fungieron como vicepresidentes y miembro del consejo de DESA. El miembro del consejo, José Eduardo Atala Zablah, es el anterior director hondureño del CABEI, una relación que quizás haya ayudado a la compañía a asegurar un préstamo del CABEI. La actual directora hondureña en el CABEI no es nada menos ni nada más que la hija del expresidente Lobo, Tania Lobo. Así que es una cuestión de criterio, que se debe aplicar caso por caso y basándose en investigaciones más a fondo de las que se han realizado aquí, para determinar si algunos de estos bancos de desarrollo deberían considerarse simples habilitadores o quizás miembros de la red en todo el sentido de la palabra.

Proveedores de servicios

Este término se refiere a entidades que ofrecen a sabiendas servicios vitales a las redes cleptocráticas, pero por lo regular lo hacen por remuneración y sin discriminación alguna. Proveerían servicios similares a cualquiera que pudiera pagarlos.

Cabilderos:

Dada la importancia de la política estadounidense para las fortunas de las redes cleptocráticas de Honduras, las firmas que han proveído servicios de cabildeo en su nombre en Washington deben considerarse proveedoras de servicios, las cuales facilitan de manera activa las prácticas de la red. Las operaciones de estas firmas, y el impacto, fueron más evidentes inmediatamente después del golpe de 2009.

En cuestión de días, la Asociación Hondureña de Maquiladoras (AHM), dirigida durante muchos años por miembros de la familia Canahuati, cuyo descendiente Mario también fue director de la organización de empresas más poderosa, el COHEP, y posteriormente fungió como secretario de relaciones exteriores de Porfirio Lobo, contrató al Cormac Group para cabildear en Washington48. Asimismo, la asociación contrató los servicios del exsecretario adjunto de estado para asuntos del hemisferio oeste Roger Noriega y a su socio en Visión Américas, José Cárdenas, un exfuncionario de la USAID49. Según informes, otro contrato grande fue para Chlopak, Leonard, Schechter, and Associates50.

Sin embargo, quizás la elección más importante de los facilitadores en Washington llegó en menos de un mes después de los sucesos, cuando el gobierno de facto, AHM y otra asociación de empresas, la filial hondureña del Consejo Empresarial de América Latina (CEAL), contrataron al exconsejero de la Casa Blanca y asesor cercano de la familia Clinton, Lanny Davis, para influir en la evaluación de Washington en relación al golpe. El CEAL también incluye miembros de la familia Canahuati al igual que a Miguel Facussé y Camilo Atala51. Davis y otros socios o asociados de Orrick, Herrington & Sutcliffe se involucraron en el tipo de campaña clásica que diseñan firmas de cabildeo como éstas, según algunos informes de la época: contratando anuncios en canales de noticias importantes, ayudando a escribir un testimonio parlamentario y organizando reuniones en el Capitol Hill. Las interacciones de naturaleza más privada, las llamadas telefónicas o las reuniones breves entre viejos amigos, no aparecieron necesariamente en publicaciones orientadas al público. El Banco Ficohsa de Atala y el conglomerado de medios de Jorge Canahuati, Organización Publicitaria S. A., pagaron a los cabilderos en nombre del CEAL52. Davis se llevó consigo el negoció cuando se fue de Orrick a McDermott Will & Emery poco tiempo después, ese mismo año53.

Los resultados fueron espectaculares. Aunque el propio embajador de Hillary Clinton escribió sobre los sucesos en junio de 2009: “La perspectiva de la embajada es que no hay duda de que el ejército, la Corte Suprema y el Congreso Nacional conspiraron el 28 de junio en lo que constituyó un golpe inconstitucional e ilegal”54, y su jefa de planeación de políticas Anne-Marie Slaughter la exhortó a que lo calificara como tal y que cortara la asistencia estadounidense, la entonces secretaria de estado se negó a usar la terminología empleada para un golpe. Su razón a tal rechazo, según declaro, fue evitar “perjudicar a la gente” a través de lo que hubiera sido el recorte de ayuda estipulado legalmente como resultado.55 Clinton calificó de “imprudente”56 el intento de Zelaya por regresar al país y presionó a Tegucigalpa para que reaccionara rápidamente y convocara a elecciones, aunque las manifestaciones masivas contra el golpe estaban siendo socavadas de manera salvaje por las fuerzas de seguridad.

La edición original de 2014 de la autobiografía de Clinton, Hard Choices, expone su razonamiento ante dicha postura política57; pero, quizás porque la realidad puede ser embarazosa, en aquel momento Clinton cortejaba a los votantes latinos para su postulación presidencial, la sección fue eliminada de la versión de bolsillo de 2015.

Recientemente, la administración hondureña (“el lugar principal de negocias en la Casa Presidencial en Tegucigalpa, Honduras”) pago casi medio millón de dólares a la oficina de Washington de Ketchum Inc. para contratar sus servicios de relaciones públicas estratégicas en el momento álgido de la indignación pública y las manifestaciones por las revelaciones del IHSS58. La hermana del presidente, la Secretaria de Comunicaciones hondureña, Hilda Hernández, es quien firma el contrato.

Firmas de abogados:

La filtración de los papeles de Panamá, que consisten de correos electrónicos intercambiados entre una firma de abogados, que provee registro de compañías fantasmas y otros servicios, y sus clientes, contenía pocos hondureños. Entre los nombres bastante conocidos de la red, estaban Goldsteins y Rosenthal quienes han recurrido más a los servicios de Mossack Fonseca59. Pero esa firma de abogados solo es una de las muchas que operan únicamente en Panamá. Además, puede ser que lograr lavar dinero en Honduras sea tan fácil que los servicios de facilitadores en el extranjero no sean necesarios.

Condiciones habilitantes

Dentro de esta categoría están las circunstancias imperantes, a menudo de orden geoestratégico, que trabajan a favor de las redes cleptocráticas. Es totalmente aceptado que las teorías económicas o políticas o los imperativos de seguridad o diplomáticos competitivos pueden influir en los responsables externos de la toma de decisiones, lo que contribuye a su tendencia de adoptar un enfoque tolerante hacia las redes y prácticas cleptocráticas de un país socio. En el caso de Honduras, diversas condiciones habilitantes como tales han afectado las políticas de Estados Unidos en particular, pero también las de otros actores internacionales.

Preferencia por una economía de libre comercio al otro lado de la frontera:

Sobre todo entre algunos países, se ha dado una preferencia constante, en especial por parte de administraciones estadounidenses sucesivas, a favor de las condiciones de comercio liberalizadas, y la privatización de empresas públicas como una manera de abordar sus pérdidas financieras o los problemas del gobierno. La privatización con frecuencia se ha considerado buena en sí y de por sí, sin prestar demasiada atención a las modalidades de la transferencia de activos propiedad del estado, a los mecanismos específicos para abordar problemas identificados y a las referencias para asegurar y medir que la liberación de mercado como se implementa en verdad produce mejores resultados. De manera similar, ha habido poca atención hacia las relaciones entre individuos con cargos de liderazgos en los sectores privado y público. La mayoría de instituciones financieras internacionales y, hasta cierto grado atenuado, los donadores europeos comparten la presunción conceptual a favor de la privatización y la liberalización de mercado.

Preocupación acerca de la influencia de Hugo Chávez en Venezuela:

Con la muerte del hombre fuerte de Venezuela en 2013 y el colapso subsecuente de la economía de dicho país, la importancia de este factor se ha declinado de manera precipitosa. Pero antes, una preocupación profunda acerca de la grandilocuencia teatral antiestadounidense y de izquierda de Chávez matizó la manera en que los funcionarios estadounidenses respondieron a sucesos en Honduras. Los argumentos que hacían hincapié en la relación creciente de Manuel Zelaya con Chávez afectaban a miembros de la administración de Obama al igual que algunos senadores conservadores y representantes60.

La inquietud de no ver la influencia regional de Chávez fortalecida, junto con la preocupación de la administración estadounidense entrante con dos guerras difíciles en el Medio Oriente, pudo contribuir a la prisa de Washington en 2009 para normalizar la situación en Honduras, incluso a costa de aprobar un golpe que restauró a la primacía y empoderó considerablemente las redes cleptocráticas del país, sobre las manifestaciones de un sociedad civil ultrajada.

Un enfoque antiterrorista al tráfico de drogas y la crisis migratoria de jóvenes:

Con dos guerras contra movimientos extremistas que mostraban un avance escaso a pesar del uso generoso de dinero, de personal militar y civil y de las mentes más brillantes en el gobierno de Estados Unidos, las lecciones erróneas de estos esfuerzos se trasladaron a Honduras. Alrededor de 2010 o 2011, era evidente que no había fuerza militar que pudiera asestar un golpe fatal a los movimientos tenaces que desafiaban a los gobiernos de Afganistán, Irak y sus banqueros internacionales. De hecho, esos gobiernos estaban tan denigrados que seguirles brindando ayuda incondicional básicamente resultaba contraproducente.

Con todo, un planteamiento paralelo se implantó en Honduras, ya que la asistencia se enfocó en la aplicaciones de medidas contra las pandillas y los cárteles de drogas e ignoró cuidadosamente la captación organizada del orden económico y político por parte de las redes que habían orquestado el golpe. Personal de seguridad hondureño participó en la guerra de Irak, mientras que otros fueron capacitados por fuerzas estadounidenses que habían servido en uno o ambos escenarios. Incluso el personal de la USAID que trabajaba en la cuenta de Honduras tenía experiencia en Afganistán o Irak. Desafortunadamente, en lugar de derivar en una estrategia alternativa para Honduras que sacara provecho de la experiencia dolorosa con el fin de probar nuevas maneras creativas de afrontar problemas similares, la superposición condujo a la réplica del mismo planteamiento que no había logrado resultados sostenibles en ambas guerras.

Beneficiado por esta miopía, Hernández ha tomado medidas que responden a los imperativos inmediatos de Estados Unidos, por lo que ha obtenido un grado de aquiescencia para las políticas y prácticas que presumiblemente refuerzan las condiciones subyacentes que dan lugar a la actividad del tráfico de drogas y de las pandillas en principio.

Notes

1 Comunicación por correo electrónico, 7 de marzo de 2017.

2 Adam Isacson, “A Walk Through the Billion-Dollar U.S. Aid Request for Central America”, Security Assistance Monitor, 23 de febrero de 2015.

3 Comunicación por correo electrónico, 28 de febrero de 2017.

4 “Security Aid by Year: Honduras, 2011–2017”, Security Assistance Monitor, http://securityassistance.org/data/program/military/Honduras/; para el contexto, véase Peter J. Meyer, “U.S. Foreign Assistance to Latin America and the Caribbean: Trends and FY2017 Appropriations”, Congressional Research Service, 6 de octubre de 2016. Este reporte no incluye la asistencia del Departamento de Estado –por lo tanto la mayor parte de la asistencia en seguridad–, que en los últimos años ha incrementado aproximadamente un tercio de toda la asistencia estadounidense, según las cifras de Security Assistance Monitor.

5 “Country Profile: U.S. Security Assistance to Honduras”, Security Assistance Monitor, 1 de diciembre de 2014; también, conversación privada con un oficial del ejército de Estados Unidos que justo concluyó un despliegue de un año en la base aérea Soto Cano del Comando Sur de Estados Unidos, quien afirmó que la mayoría de las actividades fueron con y en nombre de militares que no eran hondureños. Véase también Thom Shanker, “Lessons of Iraq Help U.S. Fight a Drug War in Honduras”, New York Times, 5 de mayo de 2012, http://www.nytimes.com/2012/05/06/world/americas/us-turns-its-focus-on-drug-smuggling-in-honduras.html.

6 “Arms Sales by Year: Honduras, 2010-2016” Security Assistance Monitor, http://securityassistance.org/data/program/arms/Honduras/2010/2016/is_all/Latin%20America%20and%20the%20Caribbean.

7 Sarah Kinosian y Adam Isacson, “US Special Operations in Latin America: Parallel Diplomacy?”, Washington Office on Latin America, 30 de agosto de 2016, https://www.wola.org/analysis/u-s-special-operations-latin-america-parallel-diplomacy/; Gabe Johnson y Michael M. Phillips, “Green Berets Train Elite Forces in Honduras”, video del Wall Street Journal, 21 de febrero de 2016, http://www.wsj.com/video/green-berets-train-elite-police-units-in-honduras/D80E3F64-F857-4439-892B-068B85445BBC.html.

8 En Afganistán, a modo de analogía, era una práctica frecuente que Ahmed Wali, el hermano menor del expresidente Hamid Karzai, amenazara con hacer una incursión de las fuerzas especiales en los hogares de los habitantes que se opusieran a sus prácticas. Dada su relación cercana con la CIA, y las incursiones relativamente frecuentes contra individuos que profesaban una antipatía conocida por el Talibán, dichas amenazas eran creídas. Un día, sentada en la sala de espera de un gobernador de Kandahar, junto con quince personas, por lo menos, esperando su oportunidad para hablar con él, vi funcionarios canadienses entrar con mapas enrollados bajo el brazo. El gobernador se fue con ellos a una habitación separada por media hora aproximadamente. Después salieron y los funcionarios se fueron ajetreados. Esa muestra reforzó de manera importante el poder del gobernador frente a sus electores.

9 Múltiples conversaciones con funcionarios de la OTAN y funcionarios de asuntos políticos y militares de 2006 a 2016.

10 Para un análisis excelente sobre el mal uso de la asistencia militar en especial a partir del 9/11, véase Justin Reynolds, “Training Wreck”, American Interest, 7 de febrero de 2017, http://www.the-american-interest.com/2017/02/07/training-wreck/.

11 “All According to Plan: The Rab’a Massacre and Mass Killings of Protesters in Egypt”, Human Rights Watch, agosto de 2014, https://www.hrw.org/sites/default/files/reports/egypt0814web_0.pdf.

12 Limitation on Assistance to Security Forces, 22 USC 2378d, código de Estados Unidos; Prohibition on Providing Financial Assistance to Terrorist Countries, 10 USC2249a, código de Estados Unidos.

13 En particular, los Cuerpos Fronterizos Pakistaníes y la Policía de Fronteras de Afganistán, y posteriormente el jefe de policía de Kandahar, Raziq. Conocimiento personal. (Sobre este último, recogí por lo menos tres testimonios de testigos oculares o de segunda mano entre 2010 y 2014, y se los envié a las autoridades estadounidenses pertinentes).

14 Véase “Summary of Human Rights Issues and Events in Honduras, October to December 2014”, Honduras Accompaniment Project, diciembre de 2014, https://hondurasaccompanimentproject.files.wordpress.com/2015/03/proah-human-rights-summary-2014-oct-dec.pdf; y esta hoja de cálculo de las supuestas violaciones a los derechos humanos perpetrados por diferentes unidades hondureñas que provee el Security Assistance Monitor: “List of Abuses Allegedly Committed by PMOP & TIGRES in Honduras”, Security Assistance Monitor, https://docs.google.com/document/d/1755atRHmmM86KuwYC_hG842Ye1SPWsNfNHtagRVCqxM/mobilebasic.

15 “There Are No Investigations Here”, Human Rights Watch.

16 La Ley Berta Cáceres de los Derechos Humanos en Honduras, H.R. 5474, Congreso 114avo. (2016), https://www.congress.gov/bill/114th-congress/house-bill/5474/text.

17 “Plataforma Gestión de la Ayuda”, Secretaría de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional, http://pgc.sre.gob.hn/portal/. El hecho de que este servicio mismo esté financiado por donadores para el desarrollo extranjeros, que la mayoría de su información no existe y que sólo cuatro palabras estén en realidad traducidas a la versión en inglés, dice mucho.

18 Entrevista (telefónica), 10 de noviembre de 2016.

19 Entrevista, Tegucigalpa, 2016 de agosto. De hecho, la secretaría ambiental inepta de manera crónica es experta en lo que respecta a la atracción de asistencia. Organismos para el desarrollo estadounidenses, alemanes, japoneses y españoles han unido esfuerzos con donadores multilaterales y organizaciones benéficas internacionales como Nature Conservancy, la Rainforest Alliance, el World Land Trust Fund y el World Wildlife Fund para frenar la destrucción del patrimonio natural hondureño, pero sólo con un impacto menor.

20 “Polititical Transition Initiatives: Honduras”, USAID, https://www.usaid.gov/political-transition-initiatives/honduras; Democracy International, Inc., “Mid-Term Performance Evaluation of the Transparent Local Governance and Improved Service Delivery Project”, USAID, mayo de 2014 http://pdf.usaid.gov/pdf_docs/PA00KC86.pdf.

21 “Congressional Budget Justification: Foreign Operations, Appendix 3”, Departamento de Estado de Estados Unidos, 2016, https://www.state.gov/documents/organization/238222.pdf, 640.

22 Entrevista, Tegucigalpa, 23 de julio de 2016

23 Entrevista, Tegucigalpa, 3 de agosto de 2016.

24 Entrevista , Tegucigalpa, 2 de agosto de 2016.

25 Véase “Can President Zelaya be Brought Back to the Fold?” (cable de la embajada estadounidense de Tegucigalpa a Washington), WikiLeaks, 19 de septiembre de 2008, https://wikileaks.org/plusd/cables/08TEGUCIGALPA863_a.html

26 Experiencia personal y conversaciones con diplomáticos del Reino Unido y Estados Unidos, especialmente en Afganistán y Nigeria. Para un ejemplo histórico, véase Robert W. Komer, Bureaucracy Does Its Thing (Santa Monica, CA: RAND Corporation, 1972), en especial el capítulo 3.

27 Algunas de las becas para el desarrollo de la Unión Europea son otorgadas para apoyar estos préstamos, en lo que se llama “instrumentos de mezclado”

28 Entrevistas, Tegucigalpa, agosto de 2016.

29 Tuula Näätänen, “The Activities of the Finnish Fund for Industrial Development Cooperation Ltd. (Finnfund)”, Oficina Nacional de Auditoría de Finlandia, 2010. https://www.vtv.fi/en/publication/the_activities_of_the_finnish_fund_for_industrial_development_cooperation_ltd._(finnfund).5380.xhtml.

30 Entrevistas, diapositivas sobre resultados y metodología de evaluación, suministradas por un funcionario del banco de desarrollo.

31 Entrevista, Helsinki, 6 de junio de 2016.

32 Entrevistas, Tegucigalpa, agosto de 2016.

33 Ibíd.

34 Entrevista, Helsinki, 6 de junio de 2016.

35 Entrevista, Washington, DC, 15 de octubre de 2016.

36 Funcionarios de Finnfund reconocieron que todos sus prestatarios hondureños “conocen bien a Hernández. Sin embargo, no creemos que estén vinculados políticamente”. “La gran preocupación” de Finnfund en relación a prestatarios potenciales es la implicación con el tráfico de drogas, no la corrupción. Entrevistas, Helsinki, 6 de junio de 2016.

37 Entrevista, Washington, 15 de octubre de 2016.

38 Entrevistas, Helsinki, 6 de junio de 2016.

39 Ibíd.

40 Entrevista, Tegucigalpa, agosto de 2016.

41 Véase la investigación interna de la Corporación Financiera Internacional sobre Dinant aquí: “Honduras / Dinant-01/CAO Vice President Request”, Oficina del Asesor en Cumplimiento Ombudsman, 17 de abril de 2012, http://www.cao-ombudsman.org/cases/case_detail.aspx?id=188., y sobre Ficohsa aquí: “Honduras / Ficohsa-01/CAO Vice President Request”, Oficicina del Asesor en Cumplimiento Ombudsman, 12 de agosto de 2013, http://www.cao-ombudsman.org/cases/case_detail.aspx?id=209. Nota: estos procedimientos demuestran que aunque puede ser engorroso, la IFC por lo menos provee y emplea mecanismos de supervisión.

42 Entrevista, Tegucigalpa, agosto de 2016.

43 Véase también la hoja informativa del FMO sobre el proyecto: “Frequently Asked Questions on the Agua Zarca Run-of-the-River Hydroelectric Generation Project”, FMO, https://www.fmo.nl/agua-zarca; y esta refutación: Willems y de Jonghe, “Protest and Violance Over the Agua Zarca Dam”. Ambos se escribieron antes del asesinato de Cáceres.

44 Además, diversos entrevistados rechazaron la lógica transaccional en la evidencia aquí mostrada. No pensaban que su acceso a las escuelas, clínicas o a la electricidad debería estar condicionado a la aceptación de proyectos de infraestructura mayores que alteran profundamente sus comunidades, entornos y estilo de vida. El líder de una comunidad dijo: “Estamos en contra del intercambio de nuestros derechos por cosas que son necesarias. No queremos que el desarrollo esté condicionado. Hay muchas otras formas de generar luz”.

45 Conor M. Savoy et al., “Development Finance Institutions Come of Age”, Center for Strategic and International Studies, octubre 2016, https://www.csis.org/analysis/development-finance-institutions-come-age.

46 Véase Anthony H Cordesman, Bryan Gold y Ashley Hess, “The Afghan War in 2013”, Center for Strategic and International Studies, mayo de 2013, https://csis-prod.s3.amazonaws.com/s3fs-public/legacy_files/files/publication/130506_Cordesman_AfghanWar2013_VolumeIII_Web.pdf; al igual que muchos de los informes publicados por el Inspector General Especial para la Reconstrucción de Afganistán, disponible en https://www.sigar.mil/, entre otros diversos estudios.

47 Este entrevistado también mencionó que casi ninguno de los altos directivos cuenta con antecedentes profesionales en desarrollo o política de desarrollo.

48 “Lobbying Registration: The Cormac Group”, Senado de Estados Unidos, 19 de junio de 2009, https://soprweb.senate.gov/index.cfm?event=getFilingDetails&filingID=156C9E57-1428-47FE-AFDF-10D1356299C8&filingTypeID=1; y Elizabeth Dickinson, “Who’s Lobbying for the Coup: How a Washington Split on Honduras Policy Came to Be”, Foreign Policy, 4 de agosto de 2009, http://foreignpolicy.com/2009/08/04/whos-lobbying-for-the-coup/.

49 “Lobbying Registration: Vision Americas”, Senado de Estados Unidos, 6 de julio de 2009, https://soprweb.senate.gov/index.cfm?event=getFilingDetails&filingID=14681E1A-6E9F-4C5D-BDAB-E98458188735&filingTypeID=1; “Lobbying Report: Vision Americas”, Senado de Estados Unidos, 20 de julio de 2009, https://soprweb.senate.gov/index.cfm?event=getFilingDetails&filingID=089A12E5-0426-4A03-8288-48239E41BD98&filingTypeID=60; “Lobbying Report: Vision Americas”, Senado de Estados Unidos, 3 de agosto de 2009, https://soprweb.senate.gov/index.cfm?event=getFilingDetails&filingID=A5F5821F-B109-4111-9D51-A4FA915C5C7B&filingTypeID=71.

50 Kevin Bogardus, “Honduran Government Hires PR Shop”, Hill, 27 de septiembre de 2009, http://thehill.com/business-a-lobbying/60471-honduran-government-hires-pr-shop.

51 Dickinson, “Who’s Lobbying for the Coup”; y Roberto Lovato, “Our Man in Honduras”, American Prospect, 22 de julio de 2009, http://prospect.org/article/our-man-honduras.

52 “Lobbying Report: Orrick, Herrington & Sutcliffe LLP,” Senado de Estados Unidos, 9 de octubre de 2009, https://soprweb.senate.gov/index.cfm?event=getFilingDetails&filingID=2C193632-0147-4C93-8C9C-2F5E028D7241&filingTypeID=71; “Lobbying Registration: Orrick, Herrington & Sutcliffe LLP”, Senado de Estados Unidos, 6 de julio de 2009, https://soprweb.senate.gov/index.cfm?event=getFilingDetails&filingID=FF968D1B-6FCD-43CA-9698-2809FCFACC43&filingTypeID=1.

53 “Lobbying Registration: McDermott Will & Emery LLP”, Senado de Estados Unidos, 14 de octubre de 2009, https://soprweb.senate.gov/index.cfm?event=getFilingDetails&filingID=AF01857E-82D1-4D80-B251-8AB15FCB472A&filingTypeID=1.

54 Alan McLean, Scott Shane y Archie Tse, “A Selection From the Cache of Diplomatic Dispatches”, New York Times, 19 de junio de 2011, http://www.nytimes.com/interactive/2010/11/28/world/20101128-cables-viewer.html?hp#report/cables-09TEGUCIGALPA645.

55 Juan Gonzáles, “Hillary Clinton’s Policy Was a Latin American Crime Story”, New York Daily News, 12 de abril de 2016, http://www.nydailynews.com/news/national/gonzalez-clinton-policy-latin-american-crime-story-article-1.2598456.

56 Nina Donaghy, “Clinton Calls Zelaya ‘Reckless’ for Trying to Return to Honduras”, Fox News, 24 de julio de 2009, http://www.foxnews.com/politics/2009/07/24/clinton-calls-zelaya-reckless-trying-return-honduras.html.

57 Hillary Rodham Clinton, Hard Choices (New York: Simon & Schuster, 2014), pp. 266–68.

58 Departamento de Justicia de Estados Unidos, “Exhibit A to Registration Statement”, 31 de agosto de 2015, https://www.fara.gov/docs/5758-exhibit-AB-20150831-11.pdf.

59 En el sitio web de los papeles de Panamá del Consorcio Internacional de Periodistas (ICIJ) se puede investigar por país. Véase “Brown by Country: Honduras”, Offshore Leaks Database, ICIJ, https://offshoreleaks.icij.org/search?c=HND&cat=1; en particular, “Medina, Rosenthal & Fernández Central Law Honduras”, Offshore Leaks Database, ICIJ, https://offshoreleaks.icij.org/nodes/11007054. Los medios locales le dieron cobertura a las revelaciones como aparecen en este artículo: “Nombre de empresario hondureño figura en escándalo de Panamá Papers,” El Heraldo, 4 de abril de 2016, http://www.elheraldo.hn/pais/946499-466/nombre-de-empresario-hondureño-figura-en-escándalo-de-panamá-papers.

60 Los ejemplos de la manera de formular la relación de Chávez en la prensa conservadora estadounidense incluyen “Obama Lashes Out at Honduras; Sides With Chávez, Castro”, Drudge Report, 29 de junio de 2009; o David Ridenour, “Obama Administration Was Wrong to Cut Off Aid to Honduras”, Análisis Político Nacional, septiembre de 2009, www.nationalcenter.org/NPA579.html; véase también “Honduras: USG Should Keep Zelaya Nervous About Chávez, Despite Impending GOH-GOV Oil Deal” (cable de la embajada estadounidense a Washington desde Tegucigalpa) WikiLeaks, 31 de mayo de 2006, https://wikileaks.org/plusd/cables/06TEGUCIGALPA985_a.html.