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El escenario anterior es oscuro. Sin embargo, Honduras es el lugar donde los miembros del equipo de investigación se impactaron por los modelos de compensación que encontraron (y en los cuales se inspiraron), cuyos preceptos y prácticas albergan promesas para confrontar retos que van más allá de los fronteras del país. Para que un análisis de esta índole sea más eficaz, debe incluir una investigación cuidadosa similar de individuos y redes constructivas. Algunas de las organizaciones de base que visitamos construían de manera activa redes con aliados tanto dentro como fuera de Honduras, por medio de visitas y reuniones constantes para buscar temas de agenda comunes. Sin embargo, estos actores constructivos a menudo son solo individuos, que carecen de la estructura de red sólida que caracteriza a sus contrapartes cleptocráticas. Parte de la tarea para fortalecerlos sería estudiar qué significaría para ellos estar interrelacionados con mayor eficacia en un contexto hostil como tal.

Vectores de reforma dentro de las instituciones del gobierno

Cuando la noticia de que la jerarquía usuraba dentro del servicio de salud pública provocó que decenas de miles de ciudadanos hondureños salieran a las calles en 2015, una de sus demandas fue la creación de una comisión para el cumplimiento de la ley respaldada internacionalmente, en la misma línea que la CICIG en Guatemala, que después de varios años de trabajo ha llevado a cabo algunos arrestos impresionantes. Después de semanas de protestas y de negociaciones continuas, se negoció y ratificó una convención para establecer la MACCIH, auspiciada por la Organización de los Estados Americanos.

Muchos hondureños critican el convenio por acordar un organismo menos autónomo para tomar medidas legales contra funcionarios en comparación con los documentos fundacionales de la CICIG. La mayoría de nuestros entrevistados expresaron escepticismo de la presunta independencia de la MACCIH. Sin embargo, en contraste con la CICIG, que puede castigar delincuentes sin hacer mucho más para abordar las estructuras que permitieron su comportamiento, la comisión hondureña está facultada con el poder teórico, por lo menos, para involucrarse en la elaboración de reformas profundamente arraigadas en el sistema de gobierno hondureño, que va más allá de la competencia de la CICIG.

Es en este contexto que el Congreso hondureño cumple con una función destacada. La legislatura no está actuando totalmente como simple sello de goma que ratifica cada deseo de las élites hondureñas que obran en interés propio. En un suceso destacado, algunos jóvenes y miembros dedicados del Congreso reunieron veintiocho de sus colegas en un frente para apoyar la MACCIH en ciernes. Provenientes de todos los partidos, estos miembros del Congreso se impusieron la tarea de asegurarse de que la MACCIH tenga un aporte sustancial en las reformas legislativas que podrían reducir el espacio de maniobra de las redes cleptocráticas, tales como revisiones al código penal, derechos de sociedades y las reglas de la financiación de campañas1.

“La razón del frente”, afirma uno de sus fundadores, “es abrir el diálogo entre los miembros que se oponen a la corrupción y la MACCIH, aquellos que desean que la convención se respete tanto en espíritu como en la letra. Hemos podido impedir que algunas de las denominadas reformas sean enviadas al Congreso con el carácter de urgente y sin la implicación de la MACCIH”2. En su primera victoria para la coalición, una nueva ley de financiamiento político fue promulgada en octubre de 20163. En la primavera de 2017, su siguiente objetivo fue obtener la aprobación de una ley que permita un acuerdo de culpabilidad.

Movimientos de justicia que se basan en la cultura

Si alguna vez hubo un Nelson Mandela hondureño, tuvo que haber sido Berta Cáceres, la activista en pro de la justicia social y el medio ambiente querida entre la gente marginada de todo el país por su dedicación a la democracia de base, al renacimiento de la cultura y a la protección ambiental. “Siempre que salimos y nos acercamos a las hojas, sentimos la pérdida de nuestra querida amiga Berta”, se lamenta el coordinador de una organización hermana de la que fundó Cáceres en 1993. “Porque defendía los derechos de los indígenas y los derechos del bosque y del agua y de la naturaleza en todo Centroamérica”4.

Pudo haber sido el reto profundo que formulaba este entendimiento diferente acerca de la manera en la cual los seres humanos encajan en el mundo natural, para las prácticas cleptocráticas en todas partes; al igual que su liderazgo en la campaña específica para frenar la construcción de la presa de Agua Zarca, lo que condujo al asesinato de Cáceres en marzo de 20165.

“Su primera lucha fue prevenir la deforestación”, la madre de Cáceres, Austra Bertha Flores López (ella misma una activista y exfuncionaria electa) nos dijo algunos meses más tarde. “¡Se sentó frente a la maquinaria! Hubo grandes manifestaciones, ochocientas, mil personas. Y trabajaba para traer escuelas y servicios sociales a nuestras comunidades, envió enfermeras a estudiar a Cuba y trajo aquí a las brigadas médicas cubanas. Luchaba contra la privatización de todo y el patriarcado y la militarización. Se trata de una lucha impresionante porque todas esas cosas están vinculadas”6.

La organización que Cáceres cofundó en 1993, el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), ha vigorizado a las comunidades indígenas lencas, y no solo a ellas, de manera extraordinaria. En una época cuando el idioma lenca se había perdido y aspectos vivos de la cultura indígena tradicional eran mucho más tenues de lo que son, por ejemplo, en el país vecino de Guatemala, el COPINH ayudó a las comunidades en todo el país a revivir su sentido de esa cultura, algunas veces reimaginándola de un modo dinámico, y a encontrar en ésta la inspiración para una visión positiva de su futuro. Incluso podíamos sentir los efectos entre los tawahkas aislados que viven en el río Patuca.

“Como el COPINH, nuestra propuesta se trata de la relación entre la naturaleza y los humanos”, un miembro del liderazgo no dijo. “Creemos que los bienes comunes de la naturaleza no son mercancías, son parte de la vida. En nuestra espiritualidad, son una parte esencial, como un cuerpo tiene dedos y una nariz. De la misma manera en que el agua es vida. En el agua hay seres, como los peces, y esos seres ayudan a frenar el cambio climático. Y son los espíritus de nuestros ancestros, los que preservan la fuerza de nuestra gente. La privatización del río es como cortar nuestras muñecas o parar nuestra respiración”7.

“Para nosotros”, secundó el coordinador cuyo movimiento fue inspirado por el COPINH, “los ríos son sagrados. Una presa es como cortarle su cabeza”. La misión de su organización, afirma, es en parte “rescatar nuestra cosmovisión. Es como el chip de un teléfono celular: engloba arquitectura, matemáticas, religión, idioma, cómo cultivar plantas y relacionarse con el mundo natural. Los españoles nos sacaron el chip e insertaron uno nuevo, y nuestras comunidades están recuperando su chip”8.

Este “chip” (esta cosmovisión tradicional reimaginada) cuestiona las premisas mismas de una economía global que se basa en el crecimiento infinito y la conversión forzada del trabajo humano y los elementos del medio ambiente natural en dinero en efectivo a través del cual se mide dicho crecimiento. El COPINH y la visión de organizaciones similares de una economía más circular, en la cual los animales e incluso las características del paisaje tienen derechos, y los humanos son responsables de cuidar y cultivar estos integrantes de su comunidad más amplia, desafían al esquema en el cual las redes cleptocráticas prosperan, además de proponer una alternativa realista.

El COPINH contrasta con muchas asociaciones dedicadas a la recuperación de la cultura y el lenguaje en Europa, o grupos que se basan en la identidad en Estados Unidos, en el esfuerzo coordinado que hace para articular sus conceptos en términos interdisciplinarios e incluir y aliarse con individuos que no pertenecen a las comunidades indígenas lencas. Ha participado en campañas de campesinos por derechos de la tierra al igual que en movimientos de mujeres o laborales masivos9. Durante las reuniones con miembros de dichas organizaciones, los procedimientos se caracterizaban por su introducción cuidadosa inicial de cada participante (todos contaban con un límite de tiempo acordado para hablar), su trasparencia y su enfoque en las preocupaciones específicas de cada comunidad local10.

Modelos de desarrollo alternativos

No es como si el COPINH y los movimientos afines se opusieran al desarrollo total, o incluso a las presas hidroeléctricas. El 22 de julio de 2016, algunos miembros de una organización hermana nos llevaron a visitar una micropresa de un megavatio financiada, de manera irónica, por la secretaría de relaciones exteriores finlandesa, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la Unión Europea y la USAID, y construida por habitantes locales bajo la supervisión del personal de la Agencia de Cooperación. La micropresa yace a dos horas de camino a pie por las pendientes de un valle boscoso empinado y labrado por el río. Los lugareños explicaron un proceso de dos años, según el cual 179 vecinos (uno de cada familia de tres comunidades) participaron en las negociaciones para determinar cómo se construiría y usaría la presa; y posteriormente cerca de cien de ellos, incluidas mujeres y adultos jóvenes, participaron en la construcción.

“Éste es un proyecto exitoso”, afirmó el joven que nos lo mostró, “porque empoderó a la gente. Si la gente está de acuerdo, da su tierra y trabaja, el proyecto será fuerte y durará. Si el dinero va al municipio, no funcionará: son corruptos”. Nos dimos cuenta que la presa solo bloquea la mitad del cauce del río. “Eso fue parte del acuerdo con los españoles”, explicó el joven. “Se le debe permitir al río fluir libre, porque las criaturas del río también necesitan el agua. Somos responsables de las criaturas del bosque”11.

Pequeños proyectos para generar electricidad que consultan verdaderamente a los interesados pueden ser tan difíciles de implementar como los grandes, dados los requerimientos de supervisión e información casi equivalentes. Un cálculo dicta que se necesitarían cien micropresas como tales para generar tanta electricidad como Patuca III. De este modo, el impacto ambiental al expandir el modelo no será insignificante.

No obstante, hay una lección en este ejemplo, en contraste con la captación de la industria de la energía solar por parte de la cleptocracia, para los ambientalistas en todo el mundo. Se trata de lo siguiente: no todas las formas de reducción de carbono son iguales. Si bien, una cleptocracia verde sería preferible a una inundada de petróleo, la evolución del mercado de energía hondureño señala la importancia de buscar maneras descentralizadas de adoptar fuentes de energía neutras en emisiones de carbono, brindándoles a los individuos y a las pequeñas comunidades tanta autonomía como sea posible para satisfacer sus propias necesidades de energía. Una especie de democracia energética. De lo contrario, conforme el mundo hace la transición de combustibles fósiles, la denominada maldición de los recursos podría aquejar incluso a más países de los que aqueja actualmente, a medida que las redes cleptocráticas se apresuran para captar el control del monopolio de los “recursos” materializados en los bosques legendarios y en los ríos serpenteantes que conforman los pulmones y las arterias de un paisaje.

Construida con aportaciones y fuerza de trabajo de los residentes locales, esta presa alimenta a aproximadamente 300 hogares.

 De igual modo, parece crítico para el mundo en desarrollo y desarrollado por igual escuchar el análisis de grupos como el COPINH, cuyos miembros aún conocen el bosque y escuchan cómo respira, y aprender de ellos formas para imaginar nuevos modelos de desarrollo humano y valores, aparte del dinero, que pueden servir como medidas de valor social por las cuales competir.

Habiendo conocido a estos hombres y mujeres pensativos, que subsisten cerca del límite material de la supervivencia pero con un respeto intenso y jubiloso por la comunidad del medio ambiente y de los individuos que conforman sus vidas, fue interesante recordar las palabras de los funcionarios de Finnfund, que les asignan el papel de adversarios. Esos expertos en desarrollo no reconocieron en los activistas precisamente al pobre privado de energía eléctrica que aseguran querer ayudar. Tampoco los vieron como personas de quienes podrían aprender los occidentales, no solo acerca de cómo proveer asistencia a Honduras de la manera más eficaz sino también acerca de cómo Occidente podría perseguir su propio destino de tal manera como para reducir la desigualdad y evitar agotar los recursos naturales a medida que se desarrolla.

Ya que no importa qué talentosos y dedicados y valientes sean sus miembros, no se puede esperar que organizaciones de base acosadas como éstas por sí solas tomen y transformen un sistema tan arraigado como la cleptocracia hondureña. Y a pesar de toda la palabrería que ha recibido la sociedad civil en los últimos años, este informe señala que gran parte de la intervención Occidental en Honduras, asistencia militar y civil al igual que la participación diplomática inmaterial, tiende a reforzar las redes cleptocráticas que están victimizando dichos grupos y a las personas que representan. Hasta que se reconozca esta realidad y sus implicaciones se tomen en cuenta, habrá muy pocas oportunidades para que estos esfuerzos resulten en una reducción de la violencia, el subdesarrollo y de la migración hacia el extranjero que afecta a Honduras, mucho menos de la corrupción que alimenta estos males.

Notes

1 Entrevistas, Tegucigalpa y Washington, agosto y septiembre de 2016.

2 Entrevista, Tegucigalpa, 3 de agosto de 2016.

3 Felipe Puerta, “New Law Proposed by MACCIH Hits Familiar Obstacles in Honduras”, InSight Crime, 24 de octubre de 2016, http://www.insightcrime.org/news-analysis/new-law-proposed-by-maccih-hits-familiar-obstacles; y “Con votos de la oposición, Congreso aprueba ley de financiamiento político”, Criterio, 20 de octubre de 2016, http://criterio.hn/2016/10/20/votos-la-oposicion-congreso-aprueba-ley-financiamiento-politico/.

4 Entrevista, 22 de julio de 2016.

5 Para un buen informe del asesinato e investigación subsecuente –y sus debilidades– véase Jason McGahan, “Army Major, Corporate Goons Charged in Murder of Berta Cáceres in Honduras”, Daily Beast, 8 de mayo de 2015, http://www.thedailybeast.com/articles/2016/05/08/did-corporate-goons-plot-to-murder-activist-berta-caceres.html; para revelaciones más recientes, véase Lakhani, “Berta Cáceres”.

6 Entrevista, Esperanza, Julio 19, 2016.

7 Entrevista, Julio 19, 2016; para un análisis impresionante sobre cómo denominados lugares específicos encajan en la estructura ética y moral de los apaches del oeste, véase Keith Basso, Wisdom Sits in Places: Landscape and Language Among the Western Apaches (Albuquerque: University of New Mexico Press, 1996).

8 Entrevista, 22 de  julio de 2016

9 Para una análisis fascinante y muy cuidadoso de la historia y el impacto del COPINH, véase Daniel Aaron Graham, “Ghosts and Warriors: Cultural-Political Dynamics of Indigenous Resource Struggles in Western Honduras” (tesis doctoral, University of California, Berkeley, 2009).

10 “El COPINH acompaña a las comunidades”, explicó un miembro de su liderazgo. “Son autónomas; deciden lo que desean”. Un pizarrón blanco en la pared de la habitación donde nos reunimos muestra los nombres de varias comunidades-miembro y la lucha principal en la cual cada una está comprometida.

11 Entrevista, Opalaca, 22 de julio de 2016.